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Aliados Contigo

Portal informativo para los trabajadores y trabajadoras de Aliados por la Integración

Pilar Rodríguez Jiménez capitanea desde 2011 la aventura educativa de la Escuela Infantil El Roble (Madrid), gestionada por Aliados por la Integración. Su pasión por la primera infancia –respaldada por premios nacionales como El Despertar de los Sentidos y Crearte– impregna cada rincón del centro, convertido en un laboratorio de experiencias sensoriales, juego libre y aprendizaje por espacios.

Con casi dos décadas de trayectoria en el sector y un firme compromiso con la comunidad, Pilar nos abre las puertas de su día a día para mostrar cómo la dirección de una escuela infantil combina gestión, innovación y mucha ternura; una mezcla imprescindible para acompañar a los niños de 0 a 3 años en una etapa decisiva de su desarrollo.

Pilar, en su despacho de la escuela infantil ‘El Roble’

La escuela pasó a ser gestionada por Aliados en octubre de 2021. En mi caso, he trabajado en este centro desde el año 2011.

Mi trayectoria profesional en el ámbito educativo formal comienza trabajando como maestra en colegios y alguna escuela infantil pública hasta que tomé la decisión de embarcarme en un proyecto propio y montar mi negocio: Una ludoteca y Centro de Estudios. Durante varios años, me dediqué al negocio en cuerpo y alma. Fueron años muy intensos, años de trabajo y esfuerzo continuos. Años agotadores, pero en los que aprendí mucho.

Tuve la oportunidad de trabajar en una escuela pública con expectativa a medio-largo plazo y elegí aprovechar este nuevo reto aceptando el puesto, trabajando como maestra en la que a día de hoy es la otra escuela que el grupo Aliados gestiona en la Comunidad de Madrid: Caracol, col col (¡qué casualidad!).

En pocos cursos cambié de empresa y escuela, pasando a ser coordinadora y directora suplente en Parla. Y por fin, en 2011, mi último “destino” en El Roble como directora pedagógica.

He tenido la suerte de contar con una vocación clara desde pequeña. Me gusta la enseñanza y dentro de ella, me apasiona la primera infancia. Estudié Magisterio con la idea de trabajar en aula con alumnos de segundo ciclo. Pero las circunstancias de la vida me llevaron a tomar contacto con primer Ciclo y es en ese momento en el que me enfoqué en el 0-3.

Son edades en las que los seres humanos crean las bases de lo que van a ser en el futuro. Es una etapa fundamental y a veces, se minusvalora.

El trabajo con niños de estas edades es especial. Muy exigente, pero precioso a la vez. Es una profesión con contenido que excede de lo conceptual y que va más allá del puro conocimiento teórico. Es una profesión de emociones, de afectividad, de empatía y sensibilidad… Es una labor maravillosa y por eso la elegí.

¿Mis retos? Puf! Esta pregunta me llega en un momento en el que me enfrento a unos cuántos!! jajaja… Como directora, el día a día es diferente al que era cuando estaba en aula con mis alumnos.

Me gusta pensar que, fundamentalmente, soy directora porque creo que la idea que tengo sobre cómo podría funcionar una escuela infantil es beneficiosa para nuestros alumnos y equipo. Es la motivación con la que partí cuando la empresa confió en mi para este puesto.

No obstante, no hay que perder la perspectiva y tener en cuenta que las iniciativas e ideas, por muy extraordinarias que sean, se tienen que llevar a cabo por parte del equipo educativo y contando con unos recursos que no son ilimitados, lo que evidencia la importancia de contar con el respaldo de un buen equipo y de una empresa comprometida.

Pero, además de este pensamiento digamos, “romántico” de la labor de dirección, hay que reconocer que existen otras cuestiones menos reconfortantes y también de gran importancia: tareas administrativas, relaciones con la administración titular, con empresa gestora, gestión y organización del equipo educativo, resolución de conflictos, reuniones con diferentes estamentos, elaboración de documentación pedagógica, control del correcto mantenimiento del edificio y un largo etcétera.

Reflexionamos periódicamente sobre cómo queremos que sea nuestra escuela. Tenemos claro que queremos huir de las actividades basadas en programaciones prefijadas y poco flexibles que hacen el día a día totalmente predecible y no se adaptan a la realidad de cada aula, de cada niño y de cada educadora.

Queremos proponer más opciones a nuestros pequeños, hacer cosas diferentes y atender mejor a nuestra diversidad. Y, de esta reflexión, surge nuestra metodología de trabajo por ESPACIOS DE APRENDIZAJE. Se trata de zonas preestablecidas dentro y fuera del aula, en las que se dan interacciones del niño con sus iguales y del niño con los materiales expuestos. Cada espacio está diferenciado del resto y tiene unas características concretas.

Nuestra programación es flexible y se va adaptando a los intereses y ritmos de aprendizaje de los pequeños. Vamos amoldando nuestras aulas en función de aquello que observemos en nuestro día a día con los niños. A lo largo de las semanas, se van añadiendo, quitando y modificando los materiales de los diferentes espacios.

El proyecto se enfoca en resaltar la importancia crucial que tienen los sentidos en las etapas tempranas de la vida, ya que estos son los canales principales de comunicación entre nuestro organismo y el entorno que nos rodea.

A través de los sentidos, no sólo podemos conocer y disfrutar del mundo exterior, sino también protegernos al percibir los peligros que podrían afectarnos. Sin el adecuado funcionamiento de nuestros sentidos, estaríamos desconectados de nuestro entorno, lo que limitaría nuestra capacidad de interactuar de manera segura y efectiva con él.

La Escuela Infantil comparte con la familia la responsabilidad de la educación de los niños y niñas. Los padres y las madres son protagonistas fundamentales en el proceso educativo. La colaboración con ellos debe garantizarse desde todas y cada una de las funciones que se dan en la Escuela Infantil.

La dirección de un centro de educación infantil tiene la importante tarea y responsabilidad de ser la primera persona con la que se encuentran las familias cuando llegan por primera vez a la escuela.

Eso implica una gran responsabilidad: transmitir confianza, cercanía y profesionalidad desde el primer momento, porque en gran medida, de esa primera impresión depende que decidan traer aquí a sus hijos.

Es un puesto muy delicado, en el que tengo que hacer cumplir normas, abordar conflictos —a veces complejos— y mantener el equilibrio entre lo emocional y lo institucional. Pero también es muy gratificante, porque en este camino se crean vínculos muy especiales con muchas familias, basados en la confianza mutua y en el amor compartido por el bienestar de los niños.

Lo más satisfactorio, sin duda, la parte emocional: la relación tan especial que se crea entre educadora y alumno, los abrazos, las sonrisas, el cariño que desprenden hacia las personas que les cuidan…

No hay dos días iguales y, aunque existen unas rutinas, cada día es diferente al resto. Ocurren mil anécdotas y divertidos momentos que nos hacen venir al trabajo con entusiasmo.

Igual de gratificante es verlos crecer y aprender. Sus primeros pasos, sus primeras palabras, sus primeras relaciones sociales, su descubrimiento del mundo… Es un privilegio poder acompañarles y guiarles en este maravilloso camino.

Por supuesto, existen retos. Uno de ellos es preparar actividades y materiales a veces contra reloj, sobre todo son un reto las actividades que implican la participación de toda la comunidad educativa (incluidas familias).

El encontrar una correcta coordinación entre todo el equipo a veces es complicado, puesto que no siempre es posible la realización de reuniones y la comunicación entre unas y otras puede ser ineficiente.

El trabajo con familias también es un aspecto muy bonito pero desafiante a la vez.

En El Roble, tenemos el orgullo de contar con dos prestigiosos premios dentro del ámbito de la educación infantil:

Por un lado, el Primer Premio Escuela Infantil, otorgado por la revista Escuela Infantil a nuestro proyecto ‘El Despertar de Los Sentidos’.

Y por otro, el Premio a la Excelencia e Innovación Educativa, convocado por la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI)por el proyecto: “Crearte”.

Además, he participado en la revista Anuario del sindicato FSIE con un artículo, así como he colaborado con la “influencer” del ámbito educativo SuperEducalandia.

Para mí, el continuar después de tantos años como directora en esta escuela, ya es de por sí un gran logro.